viernes, 2 de septiembre de 2022

FIEL SERVIDOR - ROSALIO CASTILLO LARA - POR NESTOR GERMAN RODRIGUEZ

 


      INDICE

No.

Contenido

1

Presentación

2

A manera de prologo

3

Fiel servidor

4

Bibliografía

5

Derechos de Autor

1.    Presentación 

Néstor Germán Rodríguez

En el Centenario (100) del Nacimiento de nuestro Cardenal Rosalio Castillo Lara, Memorias de Aragua le rinde homenaje a este insigne araguëño que brilló con luz propia en su larga carrera al servicio de la iglesia católica. Desde niño recibió en su hogar la orientación hacia la vida espiritual. La devoción por la Virgen María Auxiliadora es herencia de sus abuelos, siendo Rosalio fiel servidor y competente colaborador como se lo señalo el Papa Juan Pablo II. Salesiano de Don Bosco (SDB) para toda la vida. La Virgen lo acompaño siempre en sus propósitos.

En este primer trabajo hemos enfocado con preferencia su trayectoria eclesiástica. Nos hemos basado totalmente de su “Autobiografía - Memorias desde el ocaso” donde narramos muchos hechos en tercera persona. El libro escrito por el Cardenal Castillo Lara de unas 150 páginas lo hemos condensado en unas 20 páginas, destacando los aspectos más resaltantes a nuestro criterio. Un segundo libro digital que pronto editaremos, contendrá los anexos, tales como Correspondencias, Homilías, Artículos de opinión y otros.

Siempre quiso regresar y hacer su servicio en Venezuela; pero los estudios y los requerimientos lo alejaron de su terruño. Su llegada al Vaticano y su sapiencia, lo hicieron cada vez más necesario.  Rosalio Castillo Lara cumplió su misión en todas las responsabilidades que asumió.

Recibe el Título de Cardenal Diácono, el 25 de mayo de 1985; recibiendo  la birreta roja y la Diaconía de la iglesia de Nuestra Señora de Coromoto en San Juan de Dios - Roma, el 25 de mayo de 1985.

Esperamos que este ajustado resumen sea de su agrado.

NESTOR GERMAN RODRIGUEZ


2.    A manera de prologo

Raúl Biord Castillo

El Cardenal Castillo fue un hombre extraordinario. Llenó a Venezuela de honor y de gloria. No ha habido nadie nacido en el continente americano que haya alcanzado responsabilidades tan altas en la Iglesia Católica. Llamado al Vaticano por el Papa Pablo VI, sostuvo una gran amistad con los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, quienes lo honraron con altos cargos eclesiásticos en la Curia Romana, pero sobre todo con su confianza y amistad.

Ahora, de su puño y letra, aparecen publicadas sus propias memorias. Esta Autobiografía tiene un significado imponderable. En 1997 el Cardenal Castillo dejó la Ciudad del Vaticano para regresar a Venezuela, cambió la cúpula de San Pedro por la del Santuario de María Auxiliadora de Güiripa. Dios le regaló 10 años en su patria chica. Cuando en 1992 escribió al Papa Juan Pablo II pidiendo el anhelado regreso a Venezuela, pensaba dedicarse por entero a la atención pastoral del pueblo de Güiripa, a la capacitación laboral de los jóvenes, al Santuario de María Auxiliadora. Lo que tal vez no podía imaginar el Cardenal Castillo, era que la fuerza divina que lo animaba a volver al país, no era sólo el llamado al apostolado en la pequeña aldea natía, sino que Dios lo destinaba a convertirse en Pastor para todo el pueblo venezolano. Poco a poco, y sin buscarlo, su alta figura moral fue emergiendo en medio de los tiempos difíciles de la patria. Llegó a ser consejero, vigía y atalaya. Con sabiduría, vislumbraba los problemas en el horizonte, y prodigaba su palabra sencilla y profunda, como un padre preocupado por sus hijos. Pudimos apreciar la riqueza interior de un hombre que por algo había llegado tan alto en la Iglesia Universal. Yo estoy con el Cardenal, rezaba un afiche que llevaba su rostro. Más que una consigna, se trataba de la identificación de un pueblo que reconocía en el Cardenal Castillo la voz de los sin voz, un profeta valiente que decía lo que debía decir. Ofreció su vida por la patria que siempre llevó en su corazón. A su muerte un amigo suyo afirmó: Estoy seguro que, hasta en el cielo, el Cardenal Castillo sentirá nostalgia por Venezuela. El Cardenal Castillo Lara regresó de Roma al hogar que lo vio nacer, crecer, madurar y partir. En el hogar de María Auxiliadora, su primero en Venezuela, descansa en la paz del Señor en la esperanza de la resurrección.

P. Raúl Biord Castillo, S.D.B. 16 de Octubre de 2008 

3.    Fiel servidor  

Casa de Cobalongo

Rosalio Castillo Lara, nació el 4 de septiembre de 1922 en Cobalongo, una hacienda de sus padres en el Valle de Güiripa. Sus padres fueron Rosalio Castillo Hernández oriundo de Güiripa y su madre Guillermina Lara Peña, nacida en San Sebastián de los Reyes. Sus hermanos mayores eran Manuel y Lucas Guillermo. Rosalio era el tercero de la dinastía, luego vinieron los morochos José Rafael y José Antonio. Posteriormente las hembras: Ana Teresa y Ana Lola.

De niño era muy tranquilo, su padre una vez le dijo que parecía un tolete (madero) por su quietud; por ello le llamaron cariñosamente Tole.

Asistió a la escuelita de las Señoritas Iztillarte al principio; pero, fue su mamá que le enseñó a leer, a escribir, a sacar cuentas y también nociones de historia y geografía; pero además le enseñaba el catecismo. El 17 de marzo de 1928, recibió la primera comunión de manos de su tío, el sacerdote Lucas Guillermo Castillo Hernández.

Los años de su infancia en Güiripa fueron inolvidables. Además de jugar en la calle recibió el calor familiar. Rezaba el Rosario. Aprendió a montar caballo porque era el único medio de transporte. Jugaba con los pájaros. Tenía buena puntería con el flowers, hasta iba de cacería.

Colegio Don Bosco
Ingresó al Colegio Don Bosco de Valencia cuando apenas tenía 14 años. Al llegar al Colegio le pegó la levantada temprano. Después de pocos días se acostumbró a la vida de internado. Jugaba en los recreos y fue haciendo amigos. Lo que más le costaba era acostumbrarme a la comida, que no era tan buena como la de Güiripa. Después de un examen lo pusieron en 4º grado. Recuerda que en una de las primeras clases de castellano los pusieron a aprender una poesía. Dos días después, un día sábado el profesor preguntó por la poesía. Los interrogados no la sabían, entonces Rosalio levantó la mano y la recitó completa. Eso le mejoró las notas.

En una ocasión participó en un certamen de catecismo para proclamar El Emperador, o sea aquel alumno que hubiese salido vencedor. El certamen versaba sobre todo el catecismo que había que aprenderlo de memoria, se hacía primero la selección de los dos primeros de cada colegio. Luego irían todos a Caracas para el final. Participaban los alumnos de 4º, 5º y 6º grados. Rosalio se estudió el catecismo. Al final ganó.


Luego ingresa Colegio San José de Los Teques adquirido por los salesianos. Se gradúa de bachiller en 1940.

No se le olvida una excursión que hizo desde Los Teques a Güiripa en 1936, pasando cerca del río Tuy. Cruzaron cerros hasta llegar al destino.

Fue Preparador de matemáticas. Manejaba muy bien la aritmética.

De igual manera participaba en las prácticas de piedad, los Sacramentos de la Penitencia y de la Santísima Eucaristía. Tuvo amistades fieles y nunca enemigos.

A Rosalio no le entusiasmaba al principio el sacerdocio, pero si las letras y las leyes. Tuvo  tres razones para justificar su poco interés por el sacerdocio: No le gustaba obedecer; consideraba no tener la virtud necesaria y porque quería figurar en la vida, ser alguien.

Pero comenzó a reflexionar  y sintió el llamado de Dios. Lo mantuvo en secreto. Al terminar el 3º Año, se fue a Colombia.

El obispo Lucas Guillermo le dijo: Si quieres ser sacerdote secular te quedas conmigo, te mandaré a estudiar a la Universidad Gregoriana y serás mi secretario. Rosalio le contesto: Tío, te lo agradezco con toda el alma, pero no creo poder servir como  Sacerdote secular, yo, o soy salesiano o no soy nada. Se despidió de María Auxiliadora de Güiripa donde se había bautizado, hecho la primera comunión, y testigo de sus luchas.

Colegio León XIII

Emprendió el viaje hacia Colombia. Llegó a Bogotá al colegio León XIII, que era el colegio salesiano principal. Su residencia era en Mosquera a unos 20 km. de Bogotá, donde los Salesianos tenían el aspirantado (periodo de discernimiento).

La nostalgia por Venezuela y la añoranza de la familia fue cediendo. Hizo el noviciado donde se cultivaba la música.

Por primera vez se puso la sotana. Llegó diciembre y las navidades y le tocó atender a los nuevos novicios que hicieron sus ejercicios espirituales. La Primera Profesión de fe la hizo el 17 de enero de 1942. Le entregó totalmente la vida a Dios para servirlo siempre hasta que Él les llame. Entendió que su vida le pertenecía a Dios de modo especial y debía hacerla rendir siempre para su gloria. Hizo el Filosofado. Dio clases de trigonometría, aritmética y de castellano, fue el inicio de sus labores educativas que le gustaba mucho.

Después de seis años desde que había dejado Venezuela y la familia, vino a Venezuela en vacaciones de diciembre. El encuentro en Caracas con sus padres y los seis hermanos fue algo muy conmovedor, lloró de alegría, recuerdos y nostalgia que abrumaban su mente. Fue a ver al tío, el Arzobispo de Caracas, Mons. Lucas Guillermo Castillo, visitó la casa salesiana de Sarría y el querido Liceo san José. Hasta  que por fin salió para Güiripa. El encuentro con el terruño fue emocionante. Regresaba vestido con sotana, todo un padrecito y la primera visita fue naturalmente para la capilla de María Auxiliadora. Estuvo largo rato ante el Santísimo y María Auxiliadora recordando aquellas visitas que hacía cuando pedía ayuda para decidir rectamente lo concerniente a su vocación. En la casa solariega de Güiripa se encontró con sus recuerdos. Eran tantos que lo abrumaban.

En la segunda semana de enero regresa a Colombia y comenzó los estudios de Teología, a finales de enero de 1946.

Lucas Guillermo Castillo Hernández

En octubre de ese año 1948 se trasladó a Venezuela para asistir a las Bodas de Plata episcopales de su tío Monseñor Lucas Guillermo Castillo, Arzobispo de Caracas, allí fue ordenado de Subdiácono y comenzaba una nueva etapa. Mons. Castillo le regaló un Breviario (Libro litúrgico que contiene las oraciones eclesiásticas de todo el año).

Monseñor lo invitó para el Congreso Eucarístico Bolivariano de Cali, en enero del próximo año. De regreso a Bogotá espero la visita del Monseñor y lo acompaño a Calí. Por primera vez vio a un Cardenal. De regreso a Bogotá, a petición del Monseñor, fue ordenado Diácono y comienza el trabajo pastoral. Vivió una experiencia muy significativa, fue enviado a prestar  servicios pastorales en el pueblo de Funza, cerca de Bogotá. Allí predicó las 7 palabras y realizó bautizos.

Ya en Bogotá recibe una infausta noticia, la muerte de su padre en accidente automovilístico, fueron momentos de tristeza máxima. Dentro de su consciencia estas fueron sus palabras: “Oh papá, mi querido papá, mi viejo adorado! No te vayas! No me dejes solo aquí en esta tierra donde se sufre tanto, vámonos juntos a la eternal morada. Pero por qué no esperas un poco? Pronto diré mi primera Misa, y, ya convertido en sacerdote verás estas manos ungidas, que tú tanto cuidaste cuando niño, alzar la hostia inmaculada o trazar una cruz redentora sobre el pecador arrepentido. Espera un poquito y verás tu vida entera de sacrificio coronada plenamente con la bendición de tener un hijo sacerdote! Al menos espera que te dé la última Comunión, que te ponga en las alforjas de peregrino el Pan de Eucaristía para el largo camino! Oh, muerte cruel! No te lo lleves todavía, espera!”.

Luego fue seleccionado para estudiar en el  Ateneo Salesiano de Turín. Pero prefirió servir al Señor en Venezuela.

Ateneo Salesiano de Turin

A mediados de agosto, después de haber hecho Ejercicios Espirituales en preparación de su ordenación sacerdotal se despedía de Colombia. Fueron nueve años muy intensos en la formación salesiana y de su trabajo de educador. Llegado a Caracas, la primera visita fue al cementerio, a la tumba del papá, y luego se dedicó a su preparación para la Ordenación Sacerdotal que fue el 4 de septiembre de 1949 en el Santuario María Auxiliadora de Sarría.

Fue una ceremonia solemne y sencilla, ayudaba al Arzobispo su tío Mons. Lucas Guillermo Castillo.

La primera Misa, la celebró en la capilla privada del Arzobispado, como acólito estuvo el Mons. Lucas Guillermo Castillo. Asistieron su mamá, hermanos y algunos parientes. Fue en sufragio de su papá,. Luego fue a Güiripa donde celebró misa en la Capilla de María Auxiliadora. Posteriormente fue al Liceo San José para estrenarse como Consejero Escolar. Dio clases de matemáticas, literatura y psicología.

Inicia una nueva etapa, acepta invitación para ir a Turín. El 12 de octubre de 1950 llega a Roma, después de alojarse fue al Vaticano a la Iglesia de San Pedro. Al día siguiente se fue a Turín. El Pontificio Ateneo Salesiano que era su destino, era la expresión más alta de estudios de Filosofía, Teología, Derecho Canónico y Pedagogía de la Congregación Salesiana.

Don Bosco y María Auxiliadora

En Turín está la Basílica a María Auxiliadora, que es centro de la devoción mariana que Don Bosco y sus salesianos han difundido en todo el mundo. Por eso el jueves, que era libre, fue a la plaza, allí está la Basílica con una gran estatua de María Auxiliadora. En el centro de la plaza una estatua de Don Bosco.

Inspirado en la Virgen Maria Auxiliadora comienza los estudios de Derecho Canónico donde la mayoría de las clases eran en latín.

El 1º de noviembre de 1950 fue proclamado el Dogma de La Asunción de la Santísima Virgen María al cielo. Viajo a Roma ya que su tío Mons. Lucas Guillermo Castillo Hernández, Arzobispo de Caracas vino para asistir a la solemne ceremonia. Vino también su tío materno Pedro José Lara Peña y su esposa.

En vacaciones viaja a Londres para mejorar su inglés. Pasa por Paris, allí oficio una misa en la catedral de Nôtre Dame, estuvo en los Campos Elíseos, el Arco del Triunfo y se emocionó mucho cuando leyó el nombre de Francisco de Miranda entre los héroes allí reseñados. Fue a ver la tumba de Napoleón, a la Plaza de la Bastilla y la Torre de Eiffel. Durante cuatro semanas estudió inglés en Londres.

A finales de mayo su tío Monseñor Lucas Guillermo Castillo lo invitó para ir al Líbano y a Tierra Santa, tuvo que anticipar los exámenes,  obtuvo la máxima calificación: Summa cum Laude.

Basilica de la Natividad

Estuvo en Beirut y conoció algo del Líbano. Llegaron a Belén donde quedó impactado en la tierra de Jesús. Rosalio señalo  que fueron días de mucha espiritualidad. No había dudas, su tío el Monseñor era una gran apoyo.

También fue a Alemania a aprender el idioma. Al regresar a Turín tuvo que enfrentar el reto de aprobar el doctorado en derecho canónico.

Los superiores en Turín tenían otros planes, habían decidido dejarlo como profesor en la Facultad de Derecho Canónico, después que recibiera el doctorado. Eso lo perturbo porque su ilusión era trabajar en Venezuela, trato de calmarse y les dijo: “Tengo que poner el corazón en paz. Que sea lo que Dios quiera”. Presentó su tesis y en los primeros días de octubre de 1953 fue el acto sencillo de la graduación. Le dieron: Summa cum Laude.

Regresó a Venezuela convencido de la necesidad de sacerdotes en nuestros países. El P. Jorge Serié, Miembro del Consejo Superior, le dijo: “Tú eres un ave tropical. Harás más el bien en tu tierra. Aquí estarás como enjaulado. Vete a Venezuela. Yo hablaré con el Rector Mayor. Y le dio el dinero para el viaje. Te vas a Zurich y de allí te vas en avión a Venezuela”.

Llegó a Venezuela el 14 de octubre de 1953, lleno de alegría y de esperanzas. Lo enviaron a la nueva casa en Altamira con los jóvenes salesianos que estudiaban Filosofía. Lo nombraron Presidente de la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC). En aquella fecha rechazó ser obispo de Barcelona alegando su inexperiencia.

Los superiores insistían para que lo nombraran Profesor en el Pontificio Ateneo Salesiana de Turín.No tuvo más que obedecer. Y preparó su viaje después de pasar unos días en Güiripa. Ya en Roma se dedica a publicar su tesis  con el título de Coacción Eclesiástica y Sacro Romano Imperio.

Se quedó unos días en Madrid y recibe la triste noticia del fallecimiento de su tío el Monseñor Castillo Hernández. Ya en la Pontificia Ateneo salesiana se dedica al profesorado. Edita el primer volumen de la colección: Studia et textus Historiae Iuris Canonici.

Recibió la visita de la mamá y de su hermana Ana Lola. La menor de sus hermanas, Consuelo, muy piadosa, entró en el Monasterio de Las Carmelitas de Pontoise en Francia.

En Roma
En mayo de 1957 el Pontificio Ateneo Salesiano lo trasladaron de Turín a Roma. La primera facultad a trasladarse sería la de Derecho Canónico donde Rosalio daba clases. Además predicaría ejercicios espirituales en la casa de las Hijas de María Auxiliadora. Tuvo oportunidad de ver al Papa Pío XII, recibiendo su bendición. Estuvo presente cuando salió el humo blanco que anunciaba la elección del Papa Juan XXII.

Obtuvo una beca de la Alexander von Humboldt Stiftung para hacer una investigación sobre la reforma del Código Penal en Alemania. Fue a Bonn y pasó un año.

Estando en Bonn tuvo un conato de agotamiento y le autorizaron a tomar unos días de descanso en Venezuela. El calor familiar, sobre todo el amor materno, lo curó en 15 días. Regresó a Roma y el 30 de julio de 1963 fue elegido el Papa Paulo VI. Obtuvo una beca de estudios en la Fundación Alexander Von Humboldt de Bonn para realizar una investigación sobre la reforma del Derecho Penal alemán. Después de varias ofertas en Roma, Regresa a Venezuela en 1965 con el recuerdo de la Bienaventuranza que dice así: “Bienaventurados los que tienen nostalgia porque regresan a casa”. 

Nuevamente lo llaman de Roma para encargarse de la cátedra de Derecho Procesal. Regresó a Roma, pero de nuevo a Venezuela a pasar la Navidad de 1965 en Güiripa con su mamá y algunos hermanos. De regreso a Caracas el 2 de enero de 1966 le informan que sería nombrado Inspector de los salesianos de Venezuela. Organizó una visita a las Misiones del Alto Orinoco. Allí pudo apreciar el arduo trabajo de los heroicos misioneros y misioneras. Estimuló la construcción del Instituto Universitario Salesiano Padre Ojeda. También el internado para estudiar agricultura y ganadería. Así como se terminó el Aspirantado Santa María en Los Teques, se construyó el colegio Don Bosco y el Templo de Don Bosco en Altamira, el templo de María Auxiliadora en Valencia, el Colegio de Puerto La Cruz, el Estudiantado Filosófico, el Noviciado, el Colegio de Carrasquero y la casa de Ejercicios Espirituales en La Macarena y otros durante su gestión. Castillo Lara tenía la obligación de viajar, estuvo por Italia, fue a Estados Unidos a Don Bosco Technical Institute, en Los Ángeles. El terremoto de Caracas lo sorprendió acá.

Casa de Gúiripa
Le llega un telegrama de los Superiores Mayores llamándolo con urgencia a Turín.  Le comunicaron que el Rector Mayor y su Consejo habían decidido nombrarlo Miembro del Consejo Superior. Nuestro sacerdote expuso sus dificultades; pero la respuesta fue que como Consejero General podría prestar a la Congregación un servicio más útil. En el nuevo cargo tendría que visitar las casas salesianas de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay. Como siempre fue a la Basílica para entregarse a la voluntad de Dios y pedir a María Auxiliadora y a Don Bosco que lo ayudaran en esta nueva misión. Asumió el cargo y viajó a Argentina y Paraguay, comenzaba una nueva etapa. Luego al Perú, Bolivia, Chile, Uruguay y demás núcleos Salesianos. En eso duro tres años y medio. Uno de los aspectos a los cuales dedicó mucho tiempo fue a la interpretación que se tenía sobre los mandatos del Concilio Vaticano II.

Se convoca el Capítulo General Especial de los Salesianos para iniciar sus trabajos el 10 de junio de 1971. Participaron 202 Salesianos entre Miembros del Consejo Superior, Inspectores y Delegados y, además, 12 Observadores y cuatro Expertos. Este Capítulo General tenía una gran importancia y se despertaban en todos grandes expectativas para ver cómo la Congregación de Don Bosco respondía a los grandes desafíos que había abierto el Concilio Vaticano II.  Se debería realizar un trabajo arduo. Examinar la vida, la actuación, la organización de los salesianos y de la Congregación en general, confrontándolos con las enseñanzas, recomendaciones y prescripciones del Concilio Vaticano II.

A Rosalio Castillo Lara le señalaban como progresista. Fueron aseveraciones sin fundamento, calumnias para causar daño.

Dos puntos eran importantes para él: la Misión y la Consagración. Es decir, el trabajo pastoral que los Salesianos debían realizar entre los jóvenes, en las parroquias o misiones, y la vida espiritual del salesiano que se ha entregado a Dios en un camino de santidad siguiendo las huellas de Don Bosco. Allí lo eligieron como Consejero General para la Pastoral Juvenil. Tuvo que aceptar por la presión de sus compañeros. Se inclinaba más por regresar a Venezuela.

    Pablo VI

El 20 de diciembre de 1971 participa en una Audiencia Privada con el Santo Padre Paulo VI.

Para la Navidad acepto la invitación de un gran amigo, del Dr. Adán Celis González, compañero del Liceo San José, para acompañarlo a Austria. Ofició una misa en alemán y luego comieron las hayacas que habían llevado.

Se enfocó en su nuevo trabajo. Hasta que recibió una llamada de la Secretaría de Estado del Vaticano. El Monseñor Agostino Cassaroli, Secretario de la Segunda Sección, quería hablarle. Fue al día siguiente y le comunicaron que el Papa lo quería nombrar Obispo Coadjutor de Trujillo en Venezuela con el título honorifico de Obispo in partibus de Præcausa en Venezuela, es decir, ejerce funciones episcopales que constituyen un servicio a la Iglesia, sin estar al frente de una diócesis. A los días después de consultar, aceptó el cargo. Recibió muchas llamadas de la familia y de otros amigos de Venezuela. Se dedicó en ese lapso de tiempo a organizarse, adquirió las sotanas blancas, negra y fucsia, la cruz pectoral se la regaló la librería Leoniana. Escogió un anillo muy sencillo y le colocó una medallita de María Auxiliadora. Hizo una semana completa de ejercicios espirituales y las Hermanas Hijas de María Auxiliadora le ofrecieron la casita que tienen en Castel Gandolfo con su hermosa capillita, la tranquilidad y el clima.

Iglesia Don Bosco
Su Ordenación Episcopal fue el día de María Auxiliadora. El Cardenal Quintero, fue el encargado de la ordenación que se hizo el 24 de mayo de 1973 en el Templo de Don Bosco en Altamira.

Lo primero que hizo después fue irse a Güiripa el 27 de mayo de 1973 para una Misa de Acción de Gracias en el Santuario de María Auxiliadora, y dar gracias a la Virgen de Güiripa. Se reunió con su mamá y todos los hermanos, parientes y amigos.

La toma de posesión se fijó para el día 9 de junio. Fue sencilla y de buena concurrencia. Dos días después regresa a Caracas y se somete a la operación de un ojo. Después del reposo regresa a Trujillo e iniciar su trabajo. Visitó todas las parroquias. Se compraron una máquina usada Heidelberg de medio pliego en muy buen estado y editaron El Avance, donde escribía con el seudónimo de Julio Turris.

Asistió por primera vez a la Asamblea de la Conferencia Episcopal Venezolana. En octubre de 1974 se reuniría en el Vaticano el Sínodo Episcopal, cuyo tema era La Evangelización del mundo Contemporáneo, le encomendaron preparar el documento. Venezuela podía enviar dos Delegados al Sínodo. Fue uno de los escogidos. El 4 de septiembre de 1974 se cumplían 25 años de su Ordenación Sacerdotal. Aborda el avión para asistir al Sínodo de los Obispos en Roma. Se encontraba pues entre Cardenales y Obispos de todo el mundo. El Papa Paulo VI asistía también.

Cardenal Karol Woyjtila
Allí conoció al Cardenal Karol Woyjtila, que luego sería el Papa Juan Pablo II. Regresa a Venezuela después de vivir esa experiencia. Se enfrentó a la costumbre religiosa a San Benito El Moro que se anteponía a la celebración del 25 de diciembre, esto le causó inconvenientes.

El 7 de enero asistió a la Asamblea de la Conferencia Episcopal. Se realizó en Guanare. Recibió una llamada de la Nunciatura Apostólica. Fue a Acarigua y tomó un avión. Cuando llegó a la Nunciatura el Nuncio le dijo que el Santo Padre lo nombró Secretario de la Pontificia Comisión para la Revisión del Código de Derecho Canónico. Esto implicaba abandonar nuevamente a Venezuela. Hizo lo posible por no irse pero su nombramiento se publicó en el Osservatore Romano. A su madre le afectaría por la distancia entre nuestro país e Italia. Fue a Güiripa con ella, pero comenzó a sentirse mal, una grave enfermedad le afectaba. Pudo darle la absolución y la bendición. Se despidió de Trujillo mediante una eucaristía. Viaja a Roma y lo primero que hace es presentarse al Vaticano. Su primera visita fue a la Comisión para la Revisión del Derecho Canónico. Su primera preocupación fue examinar archivos y documentos para ver el trabajo hecho, ver lo que faltaba y organizar el plan de trabajo. Se dedicó al trabajo del Código. Realizo una consulta a los obispos. Se hizo un buen trabajo que no dejó a todos contentos. Fue muy estricto en la revisión. No fue fácil que sus colegas lo aceptaran. En una audiencia le planteó al Santo Padre Paulo VI sobre las imposiciones de los superiores.

Las consultas sobre los cambios en el Código de manera democrática las elevaba a todas las Conferencias Episcopales, Universidades Eclesiásticas y Dicasterios de la Curia Romana. (Dicasterio es la denominación que se utiliza para referirse a los organismos especializados)

Firma Código Derecho Canónico
El obispo en aquel entonces, Rosalio Castillo Lara era persona de suma confianza del Papa.

Le propuso al Santo Padre que se ampliara el grupo de Consultores, invitando a algunos Obispos. El Papa aceptó gustoso. Allí se aprobó el trabajo hecho. Solo faltará la aprobación del Papa.

Castillo Lara con la verdad siempre por delante explicaba sus criterios que eran aceptados. Su vida en Roma está llena de anécdotas y sucesos. Recuerda un accidente automovilístico donde casi pierde la vida, fue operado de la pelvis. Estuvo dos meses de reposo.

Después de la muerte del Cardenal Felici el Santo Padre, Juan Pablo II, lo nombra Pro-Presidente de la Pontificia Comisión para la Revisión del Código de Derecho Canónico. Apenas le quitaron el yeso fue invitado a almorzar con el Papa quien le informó sobre la revisión que él sentía ese deber personal de conocerlo mejor para poder promulgarlo a conciencia cierta. A esos efectos nombró unos peritos. Las observaciones fueron revisadas por el Santo Padre y pasadas a una Comisión dentro de los estaba el Cardenal Ratzinger que luego sería el Papa Benedicto XVI.  Solo faltaría el decreto del 25 de enero de 1983.

Castillo Lara agrego al documento lo siguiente: “Guardando la equidad canónica y teniendo presente la salvación de las almas, que debe ser siempre la ley suprema de la Iglesia”.

Cardenal Ratzinger
El 25 de enero, en la mañana, el Santo Padre, con la presencia del Cardenal Secretario de Estado, el Cardenal Casaroli; del Cardenal Ratzinger; del Sustituto de la Secretaría de Estado y de Rosalio Castillo Lara, firmó la Constitución Apostólica y quedó promulgado el Código de Derecho Canónico. Después de agradecer en general a cuantos trabajaron en esa tarea, el Papa se refiere directamente a Castillo Lara  con estas palabras: “Que durante tanto tiempo ha trabajado egregiamente en una empresa de tanta responsabilidad”.

El Papa lo designa Pro-Presidente de la Comisión para la revisión del Código de Derecho Canónico, y lo promueve  Arzobispo el día 26 de mayo de 1982. Pro-presidente de la Pontificia Comisión para la Interpretación Auténtica del Código de Derecho Canónico, el 18 de enero de 1984.

El Cardenal Castillo Lara fue honrado por la amistad y confianza de los últimos grandes Papas: Pablo VI, quien lo nombró Obispo y llevó a la Curia Romana, Juan Pablo II, quien lo nombró Cardenal y le confió altas responsabilidades, y Benedicto XVI, con quien compartió largos años en la Curia Vaticana.

Además de estos trabajos, había otro como la presentación del Nuevo Código. Comenzó con una presentación para el personal de la Curia Romana. Se realizó en el Aula del Sínodo, en tres tardes, y fue muy concurrido y apreciado. El presentar el Nuevo Código, explicando a grandes rasgos e estimular a su estudio, lo consideró un deber y le dedicó todo el tiempo posible.


El 3 de febrero de 1983, en la Sala de las Bendiciones y presente el Santo Padre Juan Pablo II, el Cardenal Castillo Lara presenta oficialmente el Nuevo Código de Derecho Canónico a los Cardenales, Obispos y Oficiales de la Curia. Viaja a Rio de Janeiro-Brasil, a Puebla en México, San José de Costa Rica, Estados Unidos de Norteamérica, Madrid en España y otras explicando el nuevo Código, menos en Venezuela.

Promulgado el Código, cesó la Comisión; pero el Papa Juan Pablo II creó la Pontificia Comisión para la Interpretación de los Textos Legislativos, y lo nombró Pro-Presidente, el 18 de enero de 1984.

Estos acontecimientos conspiraban a sus deseos de la vuelta a la patria, tan añorada. Pidió al Santo Padre una audiencia privada, para agradecerle su interés y pedirle perdón por ser algunas veces poco respetuoso. El Santo Padre le respondió: “Siga así como es. Me es más útil uno que sabe decir no, que uno que por respeto aprueba todo”.

El Papa Juan Pablo II viene a Venezuela a finales de enero de 1985. Los Obispos de Venezuela, no pudiéndose reparar el Templo de La Virgen de Coromoto en Guanare a tiempo, decidieron excluirla de la visita. Rosalio le escribió al Santo Padre para manifestarle la situación. Fue invitado a acompañar al Papa en el viaje a Venezuela. En el avión, además de los periodistas, iba el Papa en parte reservada. El Santo Padre le hizo saber que deseaba hablar con él y fue inmediatamente. El Santo Padre le dijo que le había impresionado su carta y le preguntó cómo se podría hacer para ir a la Virgen de Coromoto. Santidad, le dijo Castillo Lara, es ya demasiado tarde. Entonces volveré, le respondió. Lo invitó a almorzar con él.

Visita de Juan Pablo II a Venezuela
Hubo una apoteósica recepción en Venezuela. Regresó a Roma en el avión del Papa. A mediados de abril de 1985 fue convocado a la Secretaría de Estado y el Cardenal Casaroli le anunció que el Papa lo nombraría Cardenal y le dio una carta del Santo Padre, el nombramiento se haría efectivo el 25 y el 26 de mayo. La ceremonia fue muy sencilla.

Regresó a Venezuela el 25 de julio de 1985 para descansar un poco, y saludar a amigos y a otros. El encuentro más deseado fue en Güiripa que era su tierra de siempre.

Algunos meses después lo nombraron Miembro del Secretariado para la Unión de los Cristianos, Miembro de la Congregación para la Educación Católica, Miembro de la Congregación para los Obispos, Miembro del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica y Miembro de la Pontificia Comisión de Cardenales para el Estado de la Ciudad del Vaticano.

Para reformar la Reglamentación Regimine Ecclesiae Universae el Papa Juan Pablo II nombró una Comisión a la que el Cardenal venezolano perteneció. Fue nombrado así el grupo de los que trabajaban en la Reforma del Reglamento de la Curia Romana.

Cardenal Castillo Lara

En el año 1988 acompañó al Papa a Turín en los cien años de la muerte de Don Bosco.

En el mes de julio de 1989 regresa a Venezuela para la ordenación sacerdotal de su sobrino Raúl Biord Castillo, hijo de su hermana Ana Lola. La ordenación fue en la Iglesia de San Antonio de los Altos el 15 de julio.

El primero de diciembre de 1989 fue nombrado Presidente de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica que se ocupaba de todo lo relacionado a los empleados, a los inmuebles pertenecientes a la Santa Sede la manutención y el alquiler de apartamentos, etc.  Y por otra parte procurar el rendimiento del capital con inversiones de acciones y obligaciones, etc. Se rodeó de expertos   para cumplir su misión como Presidente.

Creo la Fundación Centesimus Annus entre empresarios y gente pudiente para ayudar al Papa en sus obras sociales. Recuerda que  en esa ocasión la esposa de uno de los miembros de la Fundación le dijo que quería pedirle al Papa la bendición porque le habían detectado un cáncer en el cerebro, cuando la señora hablaba al Papa y el Santo Padre le puso las manos en la cabeza, la mantuvo por unos segundos y luego le dio la bendición. Una semana después, el 28 de junio, lo llamó la señora para decirle que el cáncer había desaparecido.

Plaza San Pedro
Fue a Irlanda con su hermano Lucas Guillermo y estando allá lo llamaron del Vaticano que el Papa deseaba hablar con él.

Regresó el 26 de junio y el 28 fue invitado a almorzar con el Papa. Iba con una cierta curiosidad, porque no se imaginaba de qué se trataba; el Santo Padre le solicitó encargarse también del Estado de la Ciudad del Vaticano lo cual implicaba tener la Presidencia de tres Organismos Vaticanos, destacando la Administración del Patrimonio y el Gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano.

Lo primero que hizo fue estudiar los antecedentes de tan alta responsabilidad. En una audiencia que le concedió el Santo Padre le preguntó sobre sus incumbencias. El Papa le respondió: “Usted es el Presidente y tiene todas las funciones del Presidente”. Comenzó a tomar decisiones. Comenzó por los Museos Vaticanos. Fortaleció la oficina de ventas y publicaciones y los ingresos. Ante la carencia de habitaciones para alojamiento presento un proyecto que tenía la principal finalidad de hospedar Sacerdotes, Obispos o Cardenales que trabajaban en la Curia Romana y no querían tener un apartamento para ellos. El Santo Padre lo aprobó. El Santo Padre había mostrado el deseo que hubiese en la Ciudad del Vaticano un pequeño monasterio de monjas de vida contemplativa, le busco solución y lo concreto. También se  construyó un garaje subterráneo y una remodelación a la entrada del Museo Vaticano.

Su ilusión era el regreso a la Patria. Se encontraba muy a gusto en el Vaticano, pero. Al terminar un almuerzo camino hacia la capilla donde el Papa oraba y el Cardenal Rosalio le acompañaba, le dijo: Santidad cuando yo cumpla los 75 años me permitirá regresar a Venezuela. El me respondió mientras caminaba: “El que esté vivo, lo verá”. El Santo Padre le manifestó el 30 de diciembre de 1992 mediante una carta lo siguiente: “Esa petición Señor Cardenal, es reveladora del celo apostólico que pulsa en su corazón sacerdotal, y eso me toca profundamente, suscitando en mí un sentimiento de profundo aprecio. Considero, por lo tanto, oportuno dejar en sus manos cualquier decisión en propósito, autorizándolo ya desde ahora a disponer lo que considere necesario para ese futuro paso. Confío en todo caso que Ud. no dejará faltar al Papa y a la Santa Sede, aunque esté lejano, la ayuda de sus sugerencias y consejos. Me es grata la circunstancia para significarle, venerado hermano, mi viva gratitud por el fiel servicio y la competente colaboración de la cual me he servido y continúo a servirme con aprecio y confianza”.

Santuario de Güiripa

Preparó la restauración de la casa solariega en Güiripa donde nació y vivió su infancia. No solo se repararía la casa sino el Santuario. El ejecutivo estatal apoyo el trabajo.

El Papa lo designó Enviado Especial al VI Congreso Mariano que se celebró en Guanare a finales de mayo de 1992. El Santuario de la Virgen de Coromoto estaba en construcción.

Para 1995 fue la beatificación de la Madre María de San José. La beatificación fue fijada para el 7 de mayo de 1995. Se recuerdan sus atenciones a los visitantes y la celebración eucarística que oficio en la Iglesia de Nuestra Señora de Coromoto en San Juan de Dios - Roma donde era el Diácono.

El 31 de enero de 1996, se celebraría el Centenario del Santuario de María Auxiliadora de Güiripa . Se esmeró  en hacer una celebración como ameritaba la fecha. El Santo Padre Juan Pablo II envió su bendición firmada de su puño y letra en la que decía: “Con ocasión del Centenario de la primera Iglesia dedicada a María Auxiliadora en Venezuela, construida en la población de Güiripa, Estado Aragua por Don Manuel Castillo Arteaga con la ayuda de familiares y vecinos y ampliada en 1955 por su hijo Lucas Guillermo Castillo, Arzobispo de Caracas, me es grato dirigir un cordial saludo al Cardenal Rosalio José Castillo Lara, S.D.B., a los Arzobispos y Obispos, Sacerdotes, Religiosas y Fieles presentes en la solemne concelebración jubilar, mientras encomiendo a Dios a cuantos en el curso de estos 100 años han contribuido al mantenimiento y embellecimiento del Santuario, en especial a quienes han sido llamados a recibir el premio eterno y exhorto a los fieles de Güiripa a dar testimonio coherente de vida cristiana, santificando los hogares, practicando la cristiana solidaridad y cultivando una auténtica devoción a María Auxiliadora. Como prenda de celestiales favores imparto con afecto una especial bendición apostólica: 31 de enero 1996. Juan Pablo II”.

Basilica de la Virgen de Coromoto

El Papa vendría por segunda vez a Venezuela para bendecir la Basílica de Nuestra Señora de Coromoto en Guanare, el Cardenal Castillo Lara lo esperaría en Venezuela. De igual manera la visita fue jubilosa.

El 12 de febrero regresó al Vaticano se encontró que el Papa lo enviaba a España como su Delegado Especial para la celebración del 4º Centenario del nacimiento de San Juan de Dios.

El Papa fue a visitar el edificio de Santa Marta en el vaticano, residencia de obispos y cardenales. Cuando llegó al segundo piso el Santo Padre dice: “Ahora habrá que decir en el Vaticano: antes del Cardenal Castillo y después del Cardenal Castillo”. De hecho, los funcionarios bromeaban con las placas de los automóviles diciendo: “SCV significa que aquí las cosas se hacen Si Castillo Vuole”, (si Castillo quiere).

En julio de 1996 va a Japón. Castillo Lara presidía la Delegación Vaticana.  Llegó el 1997 cuando cumpliría los 75 años y podía presentar su renuncia. Le escribe al Santo Padre. Mons. Stanislao, su Secretario, le dijo: “El Papa mantiene el permiso con mucho dolor y sólo porque se lo había prometido”.

Va a Munich donde le concedieron un Doctorado honoris causa.

En el periodo de vacaciones viaja para descansar a los Países Escandinavos que no conocía. En julio fue a Paris como enviado del Santo Padre para inaugurar una pequeña exposición de los Museos Vaticanos. Vino a Caracas para acompañar a su hermano Lucas Guillermo que fue operado.

Cardenal Castillo

Acepta su renuncia y agradece al Papa diciéndole: “Deseo agradecerle con todo el corazón por haber acogido benévolamente mi insistente súplica. Deseo agradecer a Vuestra Santidad con todo mi corazón por la oportunidad que se me ofreció de colaborar en su precioso servicio eclesial durante estos 19 años. He recibido de Vuestra Santidad muchísimos luminosos ejemplos de incondicional servicio a la Iglesia, de ardiente y valiente ardor apostólico, de total entrega a la voluntad de Dios, de eximia piedad, de profundo e intenso amor a Dios y a la Santísima Virgen. He admirado siempre los planes de la Providencia que ha suscitado a Vuestra Santidad en el momento oportuno para introducir a su Iglesia en el Tercer Milenio con un inagotable tesoro de esperanza en la potencia y en la presencia de Aquel que prometió estar siempre con nosotros y no dejar que prevalecieran las puertas del infierno. Por todo eso Santidad quiero agradecerle y, al mismo tiempo, pedirle humildemente perdón si mi servicio no estuvo a la altura de mi tarea y de lo que de mí se esperaba. Desde mi pueblecito de Güiripa en Venezuela continuaré a acompañar con mi oración cotidiana, pidiéndole al Señor no cese de bendecirlo con los dones del Amor a quien debe presidir la Asamblea de la caridad. RCL”.

La noticia de su renuncia causó mucha sorpresa en el Vaticano Algunos periodistas comenzaron a buscar razones por su renuncia, y no encontrándolas, las inventaron. Ante esas conjeturas difamatorias, el Santo Padre le escribió una carta que fue publicada en la prensa, cosa única, explicando las causas de la renuncia. Esa misma noche, 24 de noviembre, el Santo Padre me invitó a cenar y me hizo entrega de la carta.

Llego el momento de hacer maletas. Partió el 29 de noviembre de 1997 rumbo a Caracas. Adiós Roma! Adiós Vaticano!

Dejó huella indeleble por sus iniciativas destinadas, entre otros objetivos, a sanear las cuentas, recaudar para las iglesias de países necesitados, restaurar la Capilla Sixtina, remozar los museos vaticanos y construir la Casa de Santa Marta, actual residencia del papa Francisco.

En homilia

No todo había terminado, ahora le tocaba trabajar sus últimos años por la patria que lo vio nacer y que siempre llevó con nostalgia en su corazón.

Acá una muestra de sus homilías alertando al pueblo sobre la realidad de Venezuela, veamos extracto de sus palabras con motivo  la fiesta de la Divina Pastora, Barquisimeto, 14 de enero de 2006.

“En esta solemne ocasión deseo proponerles que todos juntos le pidamos fervorosamente a la Divina Pastora que salve a Venezuela. Nos encontramos en una situación de extrema gravedad como muy pocas en nuestra historia. Un gobierno elegido democráticamente, hace siete años, ha perdido su rumbo democrático y presenta visos de dictadura, donde todos los poderes están prácticamente en manos de una sola persona que los ejerce arbitraria y despóticamente; no para procurar el mayor bien de la nación, sino para un torcido y anacrónico proyecto político: el de implantar en Venezuela un régimen desastroso como el que Fidel Castro, a costa de tantas vidas humanas y del progreso de su nación, ha impuesto a Cuba. Los siete años de gobierno ofrecen abundantes muestras de cómo será el futuro de Venezuela si este régimen se perpetúa. Los principios fundamentales de la democracia son ignorados o violados. Los derechos humanos se ven frecuentemente menoscabados. La libertad de expresión es restringida y amenazada con disposiciones legales para lograr la autocensura. La disidencia, apenas tolerada, es, en muchos casos, perseguida. Los tribunales sentencian injusticias en nombre de la ley; hay varias decenas de prisioneros políticos, mientras la delincuencia común aumenta y ofrece un trágico saldo de más de diez mil homicidios por año. La corrupción que se había propuesto eliminar radicalmente, se multiplica ante el silencio y la inactividad complaciente del Contralor General de la República hasta producir varios miles de nuevos ricos millonarios. Al mismo tiempo crece la pobreza, abunda el desempleo, trágica situación que las llamadas Misiones logran apenas disimular. El odio sembrado, tenaz e irresponsablemente, amenaza hacer de los venezolanos, entre sí, irreconciliables enemigos y lleva la división y enfrentamiento hasta en el seno mismo de las familias. Para colmo, el Consejo Nacional Electoral, espurio en su origen y fraudulento en su actuación, ha quitado a casi la totalidad de los venezolanos toda confianza en votos y elecciones. Por otra parte, el altísimo precio del petróleo que permitiría solucionar muchos problemas está siendo utilizado a través de ultra millonarios regalos para obtener de otras naciones una incierta fidelidad política, mientras en Venezuela se siente, dolorosamente, la falta de intervenciones y trabajos para acondicionar los hospitales desprovistos de lo necesario, de reparar las vías de comunicación, las calles de las ciudades, la construcción de viviendas y centros educativos, etc... Estas breves pinceladas no tienen la intención de ofrecer una exhaustiva información que no encontraría aquí su lugar ni el momento apropiado, sino la de ayudar a tomar conciencia de una gravísima situación que bien puede compararse con la epidemia de peste que hace 150 años motivó la intervención milagrosa de la Divina Pastora. Ante la triste situación que vivimos y ante el peligro de que, si el pueblo venezolano no toma conciencia de su gravedad y no se pronuncia categóricamente a favor de la democracia y la libertad, nos encontraremos sometidos a una dictadura de tipo marxista, vamos a pedirle, todos unidos, a la Divina Pastora: Virgen Santísima, que en nuestra historia has manifestado muchas veces tu benevolencia y cariño por este pueblo, te pedimos que no nos abandones en este momento!. Nuestro Señor Jesucristo ha querido, quizás, darnos una dura lección por nuestras infidelidades, por no haber sabido aprovechar los dones que nos dio de una naturaleza tan fértil y rica, de una población inteligente, trabajadora y generosa, y por no haber ayudado debidamente a los más necesitados y no haber vivido limpiamente nuestra fe cristiana. Apóyanos, dulce Divina Pastora, a aprender la lección y danos a todos la claridad de la mente para conocer y evitar el peligro, y la fuerza para superar democráticamente este momento difícil. Consíguenos el don de la paz, de la reconciliación, de la conversión y danos la alegría de la recuperada libertad. Así sea”.

4.    Bibliografía:

AUTOBIOGRAFÍA Memorias desde el ocaso. Fundación María Auxiliadora de Güiripa Caracas 2008 Edición Fundación María Auxiliadora de Güiripa. Qta. María Auxiliadora, Calle principal, Güiripa. Edo. Aragua.

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5.    Derechos de Autor

Esta obra se reserva el derecho de autor prescrito en la página http://sapi.gob.ve/?page_id=116  Este derecho nace con el acto de creación y no por el registro de la obra. Es el derecho que posee el autor sobre sus creaciones sean estas obras literarias, musicales, teatrales, artísticas, científicas o audiovisuales. Se considera Autor a la persona natural (persona física) que crea alguna obra literaria, artística o científica.  Se agradece a todos los lectores ceñirse a esta disposición.   


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